Puedo estar equivocado. Björn Natthiko Lindebland. Monje budista del bosque.

Sobre cualquier rama budista.
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JLZaragoza
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Puedo estar equivocado. Björn Natthiko Lindebland. Monje budista del bosque.

Mensaje por JLZaragoza »

El libro es una autobiografía y, a la vez, una crónica sincera y vivencial de su búsqueda espiritual. Comienza describiendo una experiencia espontánea de despertar del autor cuando tan solo tenía ocho años. Nunca he leído algo similar. En 1992 ingresó en un monasterio budista del bosque en Tailandia, se hizo monje y permaneció allí siete años. Después estuvo otros diez años en monasterios de la misma orden en Gran Bretaña y Suiza. En el 2008 dejó de ser monje y regresó a Suecia, y pronto cayó en una depresión. Tras superarla, se dedicó a impartir conferencias y cursos de meditación. En septiembre de 2018 se le diagnosticó ELA. Ajahn Jayasaro, su primer maestro en el monasterio de Tailandia, le dio este, según él, mantra mágico: “Puedo estar equivocado”. Después de dejar la vida de monje también ha sido discípulo durante mucho tiempo de Adyashanti.
“Tengo ocho años. Como de costumbre, me despierto antes que los demás. Me detengo delante de la ventana de la cocina. De repente, el murmullo de mi interior enmudece.
Todo se queda en completa calma. La tostadora cromada en el alféizar de la ventana es tan bella que me quedo sin aliento. El tiempo se detiene. Todo cobra brillo a mi alrededor. Un par de traviesas nubes sonríen desde el cielo azul de la mañana. Al otro lado de la ventana, el abedul mece sus hojas relucientes. Mire a donde mire encuentro belleza.
Seguramente entonces no le puse palabras a aquella experiencia, pero ahora quiero tratar de describirla. Era como si todo estuviera susurrando: “Bienvenido a casa”. Estaba presente, aquí y ahora. Luego llegaron las lágrimas y un calor en el pecho que hoy llamaría “gratitud”. Después, la esperanza de que aquello durara para siempre, o al menos mucho tiempo. No fue así, por supuesto. Pero nunca he olvidado aquella mañana”.

Gran parte del desarrollo espiritual trata precisamente de atreverse a exponerse a la incertidumbre.
Solo hay una cosa que es completamente segura en la vida, y es que un día se acabará. El resto son esperanzas, miedos, hipótesis, deseos, ideas y opiniones. Lo mejor es admitir esto y aceptarlo”.

“Volví a Suecia en noviembre de 2008. A pesar de todo el cariño y cuidados por parte de mi familia y mis amigos, pronto caí en una depresión, con episodios de ansiedad grave. Todo se volvió tan oscuro, que una noche consideré la idea de poner punto final a mi propia vida. Ciertamente no fue más que un pensamiento, pero estaba allí de todos modos. “Durante diecisiete años me he dedicado al desarrollo espiritual y este es el resultado”. Me sentía como una de las personas más fracasadas e infelices de Suecia.
Pasaron dieciocho meses antes de que comenzara a ver la luz”.

“El sentido de la vida es encontrar nuestro don y regalarlo”.

“Después de que comenzase a notar que mi cuerpo se comportaba de una manera rara, fui al médico. Tras varias pruebas diagnósticas, la doctora dijo lo que esperaba no tener que decir: - Bjön, todo indica que tienes ELA. En tu caso, creo que te quedan de uno a cinco años de vida.
Me explicó lo que me iba a ocurrir en adelante y luego salí de su consulta. Tan pronto como cerré la puerta de la consulta, las compuertas en mi interior estallaron por completo. Lloraba de tal manera que estaba temblando al llamar a mi amigo Navid.
Sentí que ya había llorado todo lo que debía por el momento. Me sentía vacío. La tormenta había amainado y notaba el cuerpo relajado, el pecho abierto y mi interior por completo en calma. No pensaba en nada, solo descansaba en la tranquilidad y experimentaba una presencia total.
No quería transformarme en mi diagnóstico. Es muy fácil convertirse en víctima en una situación así o en una identidad: “el enfermo”.
Por supuesto, he considerado la posibilidad de la eutanasia con asistencia médica en Suiza si los síntomas de la ELA se vuelven demasiado terribles durante demasiado tiempo. Es confortable saber que esa puerta está abierta. Al mismo tiempo, hay algo dentro de mí que quiere dejar que el proceso natural siga su curso”.

“¿Qué me resulta importante de verdad ahora?
Se ha vuelto menos importante para mí ser complaciente.
Se ha vuelto más importante expresar gratitud.
Se ha vuelto más importante que nunca estar realmente aquí y ahora minuto a minuto, en lugar de perderme tras las cortinas de niebla de pensamientos sobre lo que debería ser y lo que tal vez sea.
Mis círculos se han reducido. Me concentro en mis allegados. Quiero estar del todo seguro que sepan lo mucho que los quiero.
Jugar se ha vuelto cada vez más importante. Opinar a perdido valor.
Ser un buen amigo para mí mismo nunca ha sido más importante. La situación es difícil ahora. Es hora de escucharme con ternura. De hablarme con cariño.
Me parece importante meditar con Elisabeth (mi mujer) cada mañana. Respiración tras respiración me libero de los pensamientos y, en su lugar, me recuesto lentamente en lo que existía antes de mi nacimiento y que seguirá ahí cuando muera el resto de mí”.

“El día en que llegue mi último aliento –cuando sea-, por favor, no me pidáis que luche. En lugar de eso, haced todo lo posible para que me sea más fácil dejarme ir. Aseguradme que os las vais a apañar bien sin mí y os vais a mantener unidos. Recordadme todo aquello por lo que tenemos que estar agradecidos”.

https://zenyadvaita.blogspot.com/2022/0 ... thiko.html
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Daido
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Re: Puedo estar equivocado. Björn Natthiko Lindebland. Monje budista del bosque.

Mensaje por Daido »

Estos párrafos los encuentro fascinantes:
“Tengo ocho años. Como de costumbre, me despierto antes que los demás. Me detengo delante de la ventana de la cocina. De repente, el murmullo de mi interior enmudece.
Todo se queda en completa calma. La tostadora cromada en el alféizar de la ventana es tan bella que me quedo sin aliento. El tiempo se detiene. Todo cobra brillo a mi alrededor. Un par de traviesas nubes sonríen desde el cielo azul de la mañana. Al otro lado de la ventana, el abedul mece sus hojas relucientes. Mire a donde mire encuentro belleza.

Seguramente entonces no le puse palabras a aquella experiencia, pero ahora quiero tratar de describirla. Era como si todo estuviera susurrando: “Bienvenido a casa”. Estaba presente, aquí y ahora. Luego llegaron las lágrimas y un calor en el pecho que hoy llamaría “gratitud”. Después, la esperanza de que aquello durara para siempre, o al menos mucho tiempo. No fue así, por supuesto. Pero nunca he olvidado aquella mañana”.
Me identifico con esas palabras: “Bienvenido a casa”. Al leerlas siento como si fuese yo el que lo hubiese vivido. La frase es perfecta: Bienvenido a casa. Vuelves a tu casa, es exactamente así. También las lágrimas y la gratitud. En cuanto a que durara o no mucho tiempo, eso son solo pensamientos. La experiencia dura para siempre, pero hay otras cosas en la mente que la enturbian, y hacen pensar que la experiencia se ha ido. Durante muchos años se puede creer que se ha ido, pero de vez en cuando te das cuenta de que no se ha ido: sigue ahí. Y es que... ¿cómo podría irse? Si se fuera no sería la experiencia de lo real. Lo real siempre está presente. No es impermanente y por tanto no pasa. Pero la sensación de que se ha ido puede ser muy fuerte en ocasiones, sí.

Él mismo lo dice: Nunca he olvidado aquella mañana. Nunca la olvidará, ciertamente, porque no es "aquella mañana". Es otra cosa. Si fuese algo que "sucedió", podría olvidarse. Pero lo que no sucede, no se olvida. No pasó. Lo que no pasa, está siempre presente. Pero no es algo a lo que se pueda aferrar, ni algo que pueda decir "esto es"- Es como atrapar el aire. No puedes, pero tampoco hace falta. Puedes dejarlo ir. Entonces te das cuenta de que no se ha ido: el aire está siempre aquí. No tienes que agarrarlo. Ni puedes agarrarlo. Creo que el querer agarrar la experiencia, es causa de mucho sufrimiento. Por eso se dice: si encuentras a Buda, mátalo. Si crees que has tenido el kensho, déjalo ir.
Es un error que comete todo el mundo, cuando tiene una experienca: pretender que ha tenido algo.

Por otro lado, es un monje theravada. Como se ve, da igual lo que se sea: theravada, mahayana, cristiano... La experiencia es la misma: "Bienvenido a casa".

Gracias por poner esto, es muy interesante @JLZaragoza

ada123123
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tao.te.kat
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Re: Puedo estar equivocado. Björn Natthiko Lindebland. Monje budista del bosque.

Mensaje por tao.te.kat »

Ciertamente, la experiencia siempre es casi igual con matices, no es difícil reconocerla.

El fenómeno de "lo perdí" ocurre porque no reparamos, pue es sutil, en el cambio que ya va a ser para siempre, y lo más vistoso, que es parte de la experiencia puntual (no es prajna) eso si que cambia. No diría se pierde porque toda experiencia pasa. Lo relevante es lo que queda. Y sí queda para siempre.

Un abrazo a ambos
Junonagar
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Re: Puedo estar equivocado. Björn Natthiko Lindebland. Monje budista del bosque.

Mensaje por Junonagar »

JLZaragoza escribió: 09 Jun 2024 20:18 El libro es una autobiografía y, a la vez, una crónica sincera y vivencial de su búsqueda espiritual. Comienza describiendo una experiencia espontánea de despertar del autor cuando tan solo tenía ocho años. Nunca he leído algo similar. En 1992 ingresó en un monasterio budista del bosque en Tailandia, se hizo monje y permaneció allí siete años. Después estuvo otros diez años en monasterios de la misma orden en Gran Bretaña y Suiza. En el 2008 dejó de ser monje y regresó a Suecia, y pronto cayó en una depresión. Tras superarla, se dedicó a impartir conferencias y cursos de meditación. En septiembre de 2018 se le diagnosticó ELA. Ajahn Jayasaro, su primer maestro en el monasterio de Tailandia, le dio este, según él, mantra mágico: “Puedo estar equivocado”. Después de dejar la vida de monje también ha sido discípulo durante mucho tiempo de Adyashanti.
“Tengo ocho años. Como de costumbre, me despierto antes que los demás. Me detengo delante de la ventana de la cocina. De repente, el murmullo de mi interior enmudece.
Todo se queda en completa calma. La tostadora cromada en el alféizar de la ventana es tan bella que me quedo sin aliento. El tiempo se detiene. Todo cobra brillo a mi alrededor. Un par de traviesas nubes sonríen desde el cielo azul de la mañana. Al otro lado de la ventana, el abedul mece sus hojas relucientes. Mire a donde mire encuentro belleza.
Seguramente entonces no le puse palabras a aquella experiencia, pero ahora quiero tratar de describirla. Era como si todo estuviera susurrando: “Bienvenido a casa”. Estaba presente, aquí y ahora. Luego llegaron las lágrimas y un calor en el pecho que hoy llamaría “gratitud”. Después, la esperanza de que aquello durara para siempre, o al menos mucho tiempo. No fue así, por supuesto. Pero nunca he olvidado aquella mañana”.

Gran parte del desarrollo espiritual trata precisamente de atreverse a exponerse a la incertidumbre.
Solo hay una cosa que es completamente segura en la vida, y es que un día se acabará. El resto son esperanzas, miedos, hipótesis, deseos, ideas y opiniones. Lo mejor es admitir esto y aceptarlo”.

“Volví a Suecia en noviembre de 2008. A pesar de todo el cariño y cuidados por parte de mi familia y mis amigos, pronto caí en una depresión, con episodios de ansiedad grave. Todo se volvió tan oscuro, que una noche consideré la idea de poner punto final a mi propia vida. Ciertamente no fue más que un pensamiento, pero estaba allí de todos modos. “Durante diecisiete años me he dedicado al desarrollo espiritual y este es el resultado”. Me sentía como una de las personas más fracasadas e infelices de Suecia.
Pasaron dieciocho meses antes de que comenzara a ver la luz”.

“El sentido de la vida es encontrar nuestro don y regalarlo”.

“Después de que comenzase a notar que mi cuerpo se comportaba de una manera rara, fui al médico. Tras varias pruebas diagnósticas, la doctora dijo lo que esperaba no tener que decir: - Bjön, todo indica que tienes ELA. En tu caso, creo que te quedan de uno a cinco años de vida.
Me explicó lo que me iba a ocurrir en adelante y luego salí de su consulta. Tan pronto como cerré la puerta de la consulta, las compuertas en mi interior estallaron por completo. Lloraba de tal manera que estaba temblando al llamar a mi amigo Navid.
Sentí que ya había llorado todo lo que debía por el momento. Me sentía vacío. La tormenta había amainado y notaba el cuerpo relajado, el pecho abierto y mi interior por completo en calma. No pensaba en nada, solo descansaba en la tranquilidad y experimentaba una presencia total.
No quería transformarme en mi diagnóstico. Es muy fácil convertirse en víctima en una situación así o en una identidad: “el enfermo”.
Por supuesto, he considerado la posibilidad de la eutanasia con asistencia médica en Suiza si los síntomas de la ELA se vuelven demasiado terribles durante demasiado tiempo. Es confortable saber que esa puerta está abierta. Al mismo tiempo, hay algo dentro de mí que quiere dejar que el proceso natural siga su curso”.

“¿Qué me resulta importante de verdad ahora?
Se ha vuelto menos importante para mí ser complaciente.
Se ha vuelto más importante expresar gratitud.
Se ha vuelto más importante que nunca estar realmente aquí y ahora minuto a minuto, en lugar de perderme tras las cortinas de niebla de pensamientos sobre lo que debería ser y lo que tal vez sea.
Mis círculos se han reducido. Me concentro en mis allegados. Quiero estar del todo seguro que sepan lo mucho que los quiero.
Jugar se ha vuelto cada vez más importante. Opinar a perdido valor.
Ser un buen amigo para mí mismo nunca ha sido más importante. La situación es difícil ahora. Es hora de escucharme con ternura. De hablarme con cariño.
Me parece importante meditar con Elisabeth (mi mujer) cada mañana. Respiración tras respiración me libero de los pensamientos y, en su lugar, me recuesto lentamente en lo que existía antes de mi nacimiento y que seguirá ahí cuando muera el resto de mí”.

“El día en que llegue mi último aliento –cuando sea-, por favor, no me pidáis que luche. En lugar de eso, haced todo lo posible para que me sea más fácil dejarme ir. Aseguradme que os las vais a apañar bien sin mí y os vais a mantener unidos. Recordadme todo aquello por lo que tenemos que estar agradecidos”.

https://zenyadvaita.blogspot.com/2022/0 ... thiko.html
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Una historia muy interesante. No podemos olvidar que por mucha busqueda espiritual, por mucha plenitud que logremos en esta vida, no vamos dejar de ser humanos: y por tanto impermanentes, imperfectos, condicionados, fragiles, irrelevantes como "la llama de una vela que chisporrotea y se va".

eq341
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